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Esta situación se agrava en el momento en el que nuestra empresa requiere de la recogida, almacenamiento y tratamiento de datos de carácter personal para poder llevar a cabo su actividad de negocio. En este momento no estamos poniendo únicamente en peligro el buen funcionamiento de nuestra empresa, sino también el derecho fundamental de las personas a la protección de sus datos personales.
Todo ello, unido a la importante infraestructura tecnológica de la que disponen hoy día la gran mayoría de las empresas (tanto las grandes compañías como la PYME), hace fundamental el desarrollo e implantación de una estrategia de seguridad de la información.
No hay que olvidar que una estrategia de seguridad de la información no es un producto, no se trata de algo que se realiza en un momento determinado en el tiempo y se olvida. Al igual que una empresa cambia con el paso del tiempo (en su organización, infraestructura, etc.), las políticas de tratamiento y seguridad de la información también lo hacen, lo que provoca que sea muy importante llevar a cabo un seguimiento periódico de su cumplimiento.
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